
01 El reto
Vender una sensación, no un paquete de viaje. Y, a la vez, dejar claro qué niveles hay, a dónde se viaja y cómo apuntarse, sin que la parte informativa se coma la emoción.

02 El enfoque
El nombre ocupa la pantalla entera, con una tipografía condensada que funciona como un cartel y deja respirar a la fotografía, siempre de los propios viajes.
El menú sigue el orden en que se decide un viaje: primero a dónde quiero ir y después si el nivel me encaja. Cada bloque termina en una llamada a la acción concreta.


03 Hoy
La web que se ve ahora en su dominio ya no es la mía: estas son las pantallas de la que diseñé y desarrollé.